Antes de seleccionar un visual hay que entender qué decisión debe facilitar, quién la toma y qué nivel de detalle necesita.
Diseñar la lectura
Un buen cuadro de mando ordena el contexto, dirige la atención y permite profundizar sin perder el hilo. La jerarquía visual, la navegación y el lenguaje de los indicadores forman parte de la solución.
El gráfico es una consecuencia. La experiencia empieza con una pregunta bien formulada.